martes, 25 de marzo de 2014

No es que hable solo, es que hoy si está dispuesta.

Una vez me encontré hablando con una foto, lo bello de esa situación fue que las miradas fueron siempre directas y ajenas, mientras la sonrisa de la foto se veía intacta la mía se esbozaba entre recuerdos y cosas que siempre quise decir, no llegue al punto del llanto, porque no quería que me viera así, a través de ese  retrato fue como si con sus ojos me alentará a seguir hablando y hablando, nunca la vi tan dispuesta a escucharme, tal vez en ese momento compartimos el café que se quedo en palabras, la velada, las salidas, las charlas pendientes, ese "tengo algo que contarte" se hizo realidad en ese momento.

A la foto la recorté, ya no está acompañada por ventanas, sillas, libros la recorte para ponerte junto a mí, ahora cargo a la fotografía pero también la cargó a ella -o bueno al pedazo de lo que queda de ella-  procuro cargarla en un bolsillo o en mi billetera, creo que es una forma de mantenerla cerca en ocasiones no estoy hablando solo, hablo con el recuerdo, con la alegría de saber que a mí manera siempre estarás para mí, con la sonrisa, con la mirada, con los oídos dispuestos a escucharme y es que no sólo cargo a una foto, con ella van los recuerdos, las risas, la vez que sople su cara para que el pelo no le molestara los ojos, incluso si alguien se acerca puede escuchar las noches en las que le hablaba por puro capricho. ¿Qué quién tomó la foto? la verdad ni yo lo sé, siendo sincero una vez en un intento por querer escapar de la realidad me estrelle con ella, así pura, sin deseos de algo así, en un intento por romperla, me encontre con los momentos apilados en un rincón del corazón, no me sentí triste ni confontrado, decir que era felicidad lo que sentía es mentir, era como si el tiempo me hiciera la pregunta y qué hubiese pasado si...

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