A veces el corazón tiene razones que la boca no pueden contar, creo que en ocasiones normales como tomar un vaso de agua, caminar o bañarse, en medio de todo eso, prevalece la maravilla, lo que para unos puede ser común, para otros es imposible, es algo así como el dharma y el kharma, pero juntos, un ying y un yang, mientras unos duermen en edredones de plumas, otros lo hacen en un colchón de espuma y también existen los que arropados por una hoja de periódico sobre un cartón cierran los ojos, tal vez estos en especial lo hacen con ganas infinitas, ellos no quieren despertar.
Lo raro de esas situaciones -teniendo en cuenta que ninguna esta bien ni mal- es que nadie sabe que está pensando en lo que pasa fuera de sus ojos, es decir, para el que compra en Levi's es normal comprar en Levi's, mientras el que merca en la plaza y el que lo hace en Carulla también lo ve como algo normal, la venda de la estratificación social se ha vuelto algo normal, a nadie le gusta ver por los ojos del otros, eso de andar en los zapatos del prójimonos duele como que nos aprietan, pero que pasaría bajaramos la estrella para todos, todos queremos un mundo mejor, bueno si, pero qué estamos haciendo por eso, mientras que todos dormidos en nuestra comodidad que va desde el cartón hasta el edredón pero nunca saciable, creemos que es mejor pasar por delante de la mano del limosnero a entender el por qué está haciendo eso, del mismo modo que preferimos ser cordiales y usar la vajilla para momentos especiales cuando alguien bien acomodado nos está visitando, como si fuera un avistamiento de algún tipo de gracia, si entendiéramos el corazón humano todo sería mas terrible, viviéramos afligidos y adoloridos, si la carga fuera para todos, es decir si conociéramos el hambre del mendigo, el dolor de la madre con sus hijos pequeños, tal vez, aunque halla sido por un instante hubiésemos compartido las lagrimas, el llanto, también hubieramos estirado nuestra mano hacia quien está un poco mejor que yo, pero que aunque se ve bien, su corazón esconde razones que su boca no hablan, los dolores de muchas almas que al final vienen siendo el mismo, todos queremos una mano que nos diga que podemos ser capaces, deseamos un hombro para reír y llorar de alegría porque nunca está demás sonreír ante la tempestad que nos apretuja el alma; hay tantas manos inútiles, varios corazones sin ser usados, los labios ya desconocen su existencia, ya nada está en su lugar, las manos ya no aprietan, los brazos ya no abrazan, el corazón olvido amar y las palabras de los labios son solo maldiciones, todos juntos se desconocen, ya los corazones no saben por qué hay que amar, las razones para extender la mano se perdieron y los abrazos no dan señales de vida, ¿alguien habrá acabado con la humanidad?, donde están los recuerdos, si, esos que contaban con cada parte del alma, a veces se nos escapaban las lagrimas pero estas también están secas, la única muestra de nuestro pasado se encuentra en nuestro rostro, cada arruga, quiere gritar y esa cicatriz que no queremos que sea vista ha sido tapada con bonitas palabras, está maquillada, pero está. A veces el aire jugaba con nosotros a hacernos reír, el estomago se nos quedaba tenso pues cada carcajada que dábamos nos hacía reír esa fatiga valía la pena, porque de seguro con un dulce o un descanso podíamos recuperarlo todo, la humanidad, bueno, al parecer se hablará de ella en los libros de historia o de animales extintos, la esperanza no está perdida, es que nos da miedo encontrarnos con ella es eso, tal vez el día que abramos mas el corazón y nos vean las lagrimas tal vez, ese día podamos ser mas humanos y rescatar el sentido común, lo bello de la vida no es más que la nada, acaso qué perdura para siempre, si las promesas se venden a precio de huevo, el romance y la noche perdieron su sentido ahora todo es gris, el rojo pasión se quedo en un color, besamemonos el alma, queramonos una vez mas, adiós realidad, bienvenido a mi mundo que aunque es estrecho hay espacio para todos y no se preocupe por la cuenta que no hay nada que pagar, el precio ya fue pagado no nos gusta reconocerlo sabía, preferimos el mérito propio, la adulación y acaso qué somos, nacer, crecer, morir, y qué mas uno que otro logro, tapizado en el recuerdo que no es más que el olvido de todos y si hablan bien de nosotros es porque estamos muertos.
Lo raro de esas situaciones -teniendo en cuenta que ninguna esta bien ni mal- es que nadie sabe que está pensando en lo que pasa fuera de sus ojos, es decir, para el que compra en Levi's es normal comprar en Levi's, mientras el que merca en la plaza y el que lo hace en Carulla también lo ve como algo normal, la venda de la estratificación social se ha vuelto algo normal, a nadie le gusta ver por los ojos del otros, eso de andar en los zapatos del prójimonos duele como que nos aprietan, pero que pasaría bajaramos la estrella para todos, todos queremos un mundo mejor, bueno si, pero qué estamos haciendo por eso, mientras que todos dormidos en nuestra comodidad que va desde el cartón hasta el edredón pero nunca saciable, creemos que es mejor pasar por delante de la mano del limosnero a entender el por qué está haciendo eso, del mismo modo que preferimos ser cordiales y usar la vajilla para momentos especiales cuando alguien bien acomodado nos está visitando, como si fuera un avistamiento de algún tipo de gracia, si entendiéramos el corazón humano todo sería mas terrible, viviéramos afligidos y adoloridos, si la carga fuera para todos, es decir si conociéramos el hambre del mendigo, el dolor de la madre con sus hijos pequeños, tal vez, aunque halla sido por un instante hubiésemos compartido las lagrimas, el llanto, también hubieramos estirado nuestra mano hacia quien está un poco mejor que yo, pero que aunque se ve bien, su corazón esconde razones que su boca no hablan, los dolores de muchas almas que al final vienen siendo el mismo, todos queremos una mano que nos diga que podemos ser capaces, deseamos un hombro para reír y llorar de alegría porque nunca está demás sonreír ante la tempestad que nos apretuja el alma; hay tantas manos inútiles, varios corazones sin ser usados, los labios ya desconocen su existencia, ya nada está en su lugar, las manos ya no aprietan, los brazos ya no abrazan, el corazón olvido amar y las palabras de los labios son solo maldiciones, todos juntos se desconocen, ya los corazones no saben por qué hay que amar, las razones para extender la mano se perdieron y los abrazos no dan señales de vida, ¿alguien habrá acabado con la humanidad?, donde están los recuerdos, si, esos que contaban con cada parte del alma, a veces se nos escapaban las lagrimas pero estas también están secas, la única muestra de nuestro pasado se encuentra en nuestro rostro, cada arruga, quiere gritar y esa cicatriz que no queremos que sea vista ha sido tapada con bonitas palabras, está maquillada, pero está. A veces el aire jugaba con nosotros a hacernos reír, el estomago se nos quedaba tenso pues cada carcajada que dábamos nos hacía reír esa fatiga valía la pena, porque de seguro con un dulce o un descanso podíamos recuperarlo todo, la humanidad, bueno, al parecer se hablará de ella en los libros de historia o de animales extintos, la esperanza no está perdida, es que nos da miedo encontrarnos con ella es eso, tal vez el día que abramos mas el corazón y nos vean las lagrimas tal vez, ese día podamos ser mas humanos y rescatar el sentido común, lo bello de la vida no es más que la nada, acaso qué perdura para siempre, si las promesas se venden a precio de huevo, el romance y la noche perdieron su sentido ahora todo es gris, el rojo pasión se quedo en un color, besamemonos el alma, queramonos una vez mas, adiós realidad, bienvenido a mi mundo que aunque es estrecho hay espacio para todos y no se preocupe por la cuenta que no hay nada que pagar, el precio ya fue pagado no nos gusta reconocerlo sabía, preferimos el mérito propio, la adulación y acaso qué somos, nacer, crecer, morir, y qué mas uno que otro logro, tapizado en el recuerdo que no es más que el olvido de todos y si hablan bien de nosotros es porque estamos muertos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario