"A vece su aliento me olía a gasolina, a mí me hacía arder, yo era su chispa, su "encendido", aunque mi cara siempre tan lívida, tan dura, buscaba la forma de disimular el placer que me daba, placer demostrado en cafes, horas de te, llamadas que me quitaban el sueño y horas de charlas entre conversaciones sobre tus zapatos rojos y tus cordones rosa, la muestra más grande de dicha iba desde un guiño e incluso podía llegar hasta el climax de una carcajada. Chica gasolina, ojos de neón, piernas de melón, siempre tan impredecible, manipuladora. Gasolina para mi sentidos, estoy en tu ojo huracán, giro y giro."
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