Caminaba entre sueños, entre metas sin cumplir, entre la casualidad; no creía que la vida fuese amable con amigo -es más nunca lo ha sido y si así fuera no estaría escribiendo esto-, mi mirada no se atrevía a mirar entre las estrellas, pues sabía que un par de esmeraldas como las mías llenas de suciedad, de malos ratos y de largos llantos, no merecerían admirar algo tan bello como las estrellas, las texturas del viento siempre estaban en mis manos por eso yo soy tan frío al escribir, mis letras son llenas del pasado, de experiencia, las escribo sin pretexto, las plasmo sin quitarles su nobleza y siempre les daré el respecto que se merecen. No tengo amigos del alma, pero tengo papel y lápiz, y eso es suficiente.
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